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LEMA ORANTE

Una claridad creciente nos arropa, nos anima, nos alumbra”

JLP 05042026

 

La Llamada Orante nos sitúa, en ese tiempo, espacio, velocidad… –cualquier parámetro medible-, en un estado inmedible.

La Llamada Orante nos posiciona en ese sentirse existencia; ese sentirse lo que se llama “vivo”.

 

Supone la sensación de estar y la sensación de ser, aunque no se pueda definir.

 

La intención y la atención corporal se diluye.

 

Y es buscarse y dejarse encontrar por el origen, el mantenimiento y la eternidad de la Creación.

 

Esta consciencia previa, orante, nos propone que adecuemos nuestra conformación hacia un sentir de amor, entusiasmo, convivencia, búsqueda…

 

Recrearnos en lo creado y en lo que en mente y ánima se imagina el ser.

 

Y es así que, con esa disposición, lo que transcurre, lo que preocupa, lo que demanda, lo que se quiere… todo ello se vuelve suave. Todo ello se hace solución. Todo ello se disuelve… y fluye.

 

Es similar a esa primavera a la que en este tiempo hacemos referencia, en la que empieza a fluir ese aliento de suspiro que, en el vegetal, se ve cómo asciende a la búsqueda del perfume eterno.

 

Al igual que el aliento se hace más cálido, la piel parece renovarse y las coberturas de nuestros vestidos se hacen más suaves.

 

Se demanda el silencio contemplador: ese que hace que nuestros orificios sensoriales sean permeables…; seamos aroma, visión, audición, sabor y textura… que transcurre, que crece, que se expande.

 

Y transcurre la humanidad en un tiempo-espacio-velocidad dispersante, dispersadora.

 

El sentido unitario y el sentido integrado… está dejando de ejercitarse.

 

Y la realización del ser es hacia la dispersión, hacia la ocupación de más allá de los recursos que se dispongan.

 

Y así, en el planeta guerra, los guerreros se hacen “neurosis”, situación previa para desencadenar el combate, la oposición, la defensa, el ataque.

 

La incredulidad se acrecienta progresivamente, y el ser no sabe, no llega a generar confianza.

 

La Llamada Orante nos recuerda que, por el hecho de estar, de ser y de vivir, somos confiables.

 

Y eso nos va a permitir un previo, un preámbulo que no nos lleve a la condena, a la crítica, a la acidez, sino que, por el contrario, expresemos nuestra confiabilidad…

 

Porque la fiabilidad es un acontecer imprescindible para el desarrollo, para la comunión, para la asociación, para la confluencia.

 

Y sí: debemos hacernos fiables en nuestro testimonio, en nuestro hacer, en nuestras muestras, en nuestras maneras e impecabilidades que nos correspondan.

 

Hacernos conscientes de que una claridad creciente nos arropa, nos anima, nos alumbra... para mostrarnos la agilidad creadora; que no se agota en la percepción, sino que se ilumina en la imaginación.

 

“Imaginación”: esa actitud que nos transfigura la conciencia y nos hace consciencia trascendente.

 

La permanente ocupación, generada por el concepto de “tiempo”, no genera la suficiente vacuidad de la

Nada para promocionar lo creador, lo creativo…; y aparece en ese desespero por llenar el tiempo.

 

Ese impostor que nos ordena, condiciona, manda…, nos impide una realización amplificada; es decir, un “hacer sin querer” que emana de la necesidad, que a su vez es producto de esa Nada.

 

Y así evitamos los estancados momentos que se hacen perseverantes y siempre tendentes a lo incómodo, desesperado, doloso…

 

En realidad, se podría decir que al ser, en la actualidad –nos reclama esta visión la Llamada Orante-, le incomoda vivir.

 

Estipula ya la idea de que vivir es muy difícil, que la vida es muy dura…

 

Todo ello, sin saber qué es la vida. Pero lo que se ha conceptualizado como tal, y ha sido ocupado por el tiempo, nos invade.

 

Es así que, al orar, nos abrimos camino hacia esa Nada que nos hace prósperos, humildes y generosos.

 

No somos nosotros los que hacemos la vida.

 

La vida nos conforma, nos alienta en su Misterio, y nos promueve hacia nuestra originaria y fundamental promoción y desarrollo… haciéndonos conscientes de que somos entidades creadoras, emanaciones de un

 

Misterio, pero Misterio en sí.

 

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