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*LEMA ORANTE

“Cada ser es depositario de un mensaje liberador”

JLP 25102026*

 

Y cada ser es depositario… –desde el momento en que aparece en la Creación- es depositario de un mensaje liberador que debe expresarse a través de servir en una vocación que le permita entregarse y, en consecuencia, aportar lo que la demanda de la vida de esa Creación le ha reclamado.

 

Sí. Y esto, así –esto, así- parece que no es muy evidente, sino que más bien es… todo lo contrario: parece que cada ser aporta lo más inconveniente, lo más torpe, lo más contradictorio, lo más incisivo, negativo…

 

Y la consecuencia no se hace esperar, en cuanto que la complicación de la combativa convivencia se hace presente.

 

Ahora bien, esto no invalida lo que la Llamada Orante nos declara. No…

 

Vendrán otros y otros y otros –los necesarios- con ese potencial.

 

Y no es que los anteriores hayan fracasado, no. Los anteriores han tomado la ruta de su egolatría-idolatría, de sustituir a la Creación por “su” creación. Variables que alcanzan el nivel de misterio, cuando repasamos la historia de esta humanidad.

 

Y llegamos a estos tiempos, por ejemplo, que “no tienen antecedentes”. Parecidas convulsiones, muy parecidos ejemplos, muy equivalentes situaciones, pero… de distinto calado, de perspectivas mucho más funestas.

 

En la época de la comunicación, ésta –la comunicación- se ha vuelto… la mejor forma de mentir. ¡Se ha vuelto la mejor forma de mentir, la comunicación! Y ante una noticia –la que sea-, se camufla esto o aquello o lo otro, se dice esto o aquello o lo otro, o aquél no dice nada, o aquel otro medio lo pone en la última página, este otro lo pone en la primera… forzando al lector, al que se quiere informar, a que siga “patrones” del patrón informativo.

 

Y todo ello, como decía el tango: “Y todo a media luz”…

 

Sí: “todo a media luz”. No está la información completa. Le falta poner “continuará”. Puede ser que continúe al día siguiente, el mes siguiente… ¡o no! Y es así que el informado se queda con millones de datos colgando, con difícil conexión, con hipótesis…

 

Y luego aparecen los hipotéticos, los informativos subterráneos; que no son tan subterráneos, que aparecen en diferentes columnas y en diferentes momentos.

 

El “desquiciado momento informativo”… trasmite esa sensación. Y hace difícil que el mensaje particular, necesario, por el cual el ser ha llegado, mensaje liberador, tenga su cauce clarificante, sereno, contundente, evidente.

 

Y más bien se encuentran radicalismos, sentencias, dogmas… que, sí, tienen algo de –“algo de”-, pero no son.

 

¿Cuándo… –sí- cuándo soltaremos la custodia de Platón, Aristóteles, la Odisea, la Ilíada, Bhagavad Gita… & company? San Agustín, Santo Tomás…

 

¿Cuándo los colocaremos en el panteón de los ilustres, y ya? ¡Y ya!

 

Porque, además, esas ligazones quedan como frases grandilocuentes y estupendas, pero no realizables; quedan ahí. Pero sirven como justificación de que ya sabemos lo que tenemos que hacer, aunque no lo hagamos, pero… en fin.

 

“Porque ya lo dijo Aristóteles”, “Porque ya Platón…”, “Porque Sócrates fue el que dijo…”. ¿Y qué? ¡Y qué!

 

También Jesucristo dijo. También Mohamed dijo.

 

Unos cuantos dijeron.

 

¡Y qué?

 

Y se siguen manteniendo las estacas de esas referencias, como si fueran el oro que dirige la Reserva

Federal, ¿no? Están ahí, como cementerios que se les puede visitar:

 

“No mires la paja en el ojo ajeno. Fíjate más en la trabécula de ‘Altos Hornos de Vizcaya’ en el tuyo”.

 

Sí, ¡está ahí! ¡Y es verdad! Sí, ¿y qué? ¿Y qué?

 

No se trata de desmejorar las máximas de los máximos exponentes que nos referencian, y que carecen de utilidad. ¡No! No. Se trata de cambiar el paso.

 

Sí; “cambiar el paso” indica ir a otra marcha, indica ir de otra manera.

 

De manera que “esas otras maneras” se ejerciten en la realidad, se promuevan en lo cotidiano.

 

A sabiendas de nuestra naturaleza, es propicio indagar sobre nuestros recursos liberadores. Verlos en nuestro ejercicio diario: propuestas, acciones, sugerencias, discursos…

 

El hedonismo exigente del cumplir personal, el hedonismo exigente de las tareas personales, el hedonismo mental de la importancia personal… ¡ya!, ¡ya he ejercido bastante!, ¡porca miseria!

 

¿Y si ejerce bajo otras referencias? ¿Y si ejerce bajo lo que el entorno demanda por la búsqueda de la mejor resolución para todos? ¿Y si deja de pensar en sus recursos de ganancias y en sus mejores rendimientos?

 

Como se decía en otro momento: “Nuestro Auxilio es el Nombre de…”. Nuestra referencia es la Creación.

 

Nuestro ejercicio está en el Universo. Nuestras manifestaciones están en la Vida.

 

Y todo ello es suficientemente grande para no secuestrarlo en “mi” problema, en “mi” rendimiento, en “mi”importancia.

 

Los vacíos hacia la liberación están dispuestos. No hay que pelearse con alguien.

 

Todos están entretenidos en asegurarse sus libertades a costa del suplicio de otros. Así que hay una vacante inmensa, liberadora.

 

Y dada su vacuidad, el ejercicio en ella no va a suponer incomodidad, malestar… ¡No! Más bien utilidad; más bien… “que se encargue otro”.

 

El ejercicio al-mado de la liberación des-arma al poder.

 

Sí. Es tiempo de un silencio introspectivo, un silencio de recursos, un silencio de escuchar el Misterio, la Oración.

 

Y de ese silencio, promoverse en la realización… bajo ese contenido de herencia de Creación, de ser motivo de liberación.

 

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